en tres
partidas como la humedad de
este ajedrez
zen que la noche abre en frìo
descerebra
anuncia y
canta.
Nos queda el amor filial
hilando fino
afilando
perfidia
amor hamàcate
deslizo armonia por el tobogàn sin cabeza
¿y las nenas, mi Dios?
buen dìa buen dios
trajeron
poco y mucho a la vez
esa pequeñas percutidas voces
ermitañas
esos mocos, esas dulces franjas de cafè en la sombra de sus almas purgadas como por encanto
limbo
zamba
azada
dadà
lunes, junio 26, 2006
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