sábado, septiembre 01, 2007

londrina

en siete minutos cociné la mejor de las pastas
lejos de la luz que afuera confundía a los mortales con los sarracenos
comimos bajo la parra
y vaciamos el vino
dentro del límite oceánico convenido
¿quién puede usurpar tu piel en vísperas
de los juegos fatuos?
el cielo se hace humo
y nosotros dos sin otra ropa que tus témperas de huesos

el hambre todavía
como los lobos de londrina
cava un pozo de bronce
en los hoyos sepulcrales.

Nombres que no tienen edad
mastican
romances,
toda la historia de la humanidad es un beso robado a destiempo
una jauría de panes
mojados en la niebla parmesana nutren esta alegría.

Vientito sopla del sur
será cuestión de acostarnos
mirando el mar.